lunes, 20 de junio de 2011

+ Hola
-           -Hola, ¿Nos conocemos?
+ Claro que nos conocemos… ¿No te acuerdas de mi?
-      -    Pues no…
+ Soy yo. La misma niña que conociste ese verano, por casualidad. Cuando nos encontremos justamente aquí en esta cueva.
-        -  Es verdad,  mi primera amor, la niña de mis ojos. Sigues tan preciosa como siempre. ¿Aun te acuerdas de todo eso?¿Sigues viniendo mucho por aquí?
+ Si… No me digas que tampoco te acuerdas. ¿No te acuerdas cuando prometimos que todos los veranos vendríamos a esta cueva para vernos?
-       -   A sí. Ya… Pero, son promesas tontas. Seguro que no has venido mucho por aquí…

+ He venido verano tras verano. Sentada cada día esperando que tu vinieras. Nunca he perdido la fe, se que volverías, y aquí estás otra vez. Aun que haya pasado mucho tiempo… . Te sigo queriendo como la primera vez. 

Ahora, después de todo.

Y aunque haya pasado ya mucho tiempo desde que empezamos,cada día que pasa me acuerdo de ti.


Sé que fui yo la que lo dejó todo de lado, pero a pesar de todo no puedo olvidarte, no puedo dejar de pensarte, de pensar en todos los momentos que pasamos los dos juntos.


Esas tardes en el paseo, esos días en tu portal, esas tardes de lluvia sentados en el escalón de la casa de la "cariñosa" anciana, aquellas tardes en las que nos escondiamos de tus amigos para que no quedaras mal, esas mañanas debajo de aquel árbol escuchando el cantar de los pájaros.. aquel día que nos encontramos por mitad de camino de las vacaciones en el que toda la felicidad me llegó por completo..


Momentos inolvidables que jamás podría olvidar por muchas cosas que pasen...y después de todo eso, nos fallamos, sin darnos cuenta nos fuimos haciendo daño y ahora después de todo,quiero volver a tus brazos.

El juego de la vida.


Comenzar un juego es divertido, apostar algo en él puede serlo, pero cuando lo que está en juego es el amor, la cosa cambia…
El amor es ese juego en el que no existen reglas, es simplemente un juego de azar en el que todo depende de nada. Aquí siempre hay perdedores y ganadores, el dolor de perder es directamente proporcional a lo apostado en él, en las ganas de jugar, depende de si es la partida de tu vida, o una más.La forma de jugar es relativa, depende de los jugadores que intervengan, siendo la partida más molesta la de tres jugadores, pero sin quedarse atrás la de dos en la que uno hace trampas… El amor es el único juego en el que las trampas favorecen al infractor y dejan totalmente sin cartas a la víctima.En las partidas de alto nivel se puede conseguir el mayor de los premios, robarle el corazón al otro jugador.El juego del amor es quizá el más difícil de la vida, algunas veces se pierde, otras se juega, otras haces trampas y en muy pocas ganas, pero el premio es de los grandes… la manera de jugar la decides tú, al fin y al cabo en la guerra y el amor todo vale.

No, no es justa.

La vida no es justa y lamentablemente nos damos cuenta cuando es tarde, cuando las cosas tocaron fondo y muchas veces no tienen vuelta atrás.
Vivimos más de la mitad de nuestra existencia quejándonos y malgastando preocupaciones en temas bastante estúpidos, sin sentir de verdad. Sin darle real importancia a las cosas simples que están al alcance de nuestras manos y con las que bastarían para sacarnos una sonrisa a diario.
Si hay algo que aprendí en estos últimos dos días es que hay que saber ganarle a la vida, no importa cuánto tardes en salir de este juego sino que hay que saber jugarlo y disfrutarlo a cada momento como si fuese único antes de perder e irse para siempre. Demostrarle a todos que participaste con lealtad y alegría, amando, riendo, ayudando, simplemente… sintiendo.
No sabemos si nos iremos pronto, si llegaremos al final esquivando varios obstáculos o si triunfaremos fácilmente. Por eso debemos confiar en que tenemos demasiadas herramientas a nuestro lado más que útiles para demostrar que no importa la duración del juego sino la intensidad con la que se jugó.
Se pueden vivir cien años en vano sin siquiera haber sentido con la magnitud que lo ha hecho una persona de veinte. Entonces uno se pregunta cuál es la verdadera meta de llegada: ¿A la que llegó aquel que vivió demasiado sin ser feliz? ¿O aquella lograda por quien en corto tiempo disfrutó con todo su ser?
Creo que la respuesta en más que obvia.
La vida no es justa, pero una vez dentro del juego solo nos queda jugar. Está en cada uno de nosotros elegir de qué manera.

Tú, tu mejor respuesta.

+¿Tú por que estás siempre así, decepcionada, triste, pesimista?
-Sencillo, porque a mi todo me sale mal. Pierdo a esa gente que me quiere, soy odiada por muchas personas y todo lo que yo veo como normal, a mí particularmente me da miedo.
+¿Sí? ¿Eso crees? Pues que desgraciada, porque vas a vivir siempre mal. Porque vives mirando las cosas malas de tu vida, pero ahora mira las buenas.
-No hay.
+Yo veo una.
-¿Cuál?
+Fácil, mírate al espejo.

Huelen a ti.

Es triste, pero todos nuestros recuerdos caben en esta caja de cartón. He recortado todas las palabras escritas con tu letra que he podido encontrar. Las he intentado volver a ordenar una y otra vez, y siempre suena la misma despedida. Tengo ahí, justo al fondo, esa foto que nunca nos hicimos y ya no nos haremos. Tú sonríes, pero créeme: yo más. A veces imagino que todavía llevas puesto ese jersey negro, otras me pierdo en aquel color azul. Pero siempre cambiaría cualquier cosa por un solo segundo más para respirar tu aire, para sentir tu presencia. Para dejar de llorar. ¿Sabes? También he guardado todo lo que sigue teniendo tu olor. Mi reloj todavía huele a ti; no sé como es posible, pero me consuela. Me gusta cogerlo, tener presente que un día tú también tocaste su esfera. Que un día tú también viste pasar el tiempo a mi lado. Que hace meses escribías historias por mi brazo, que te encantaba hacerme reír. Por debajo de la tapa se colaron tus chistes malos, tu tono de voz, tu risa. Puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que ese es el mejor timbre de despertador del mundo. Bueno, lo era hasta que tú me dijiste adiós como si estos años no hubieran sido más que algo perdido. Pero también he de confesar una cosa, no está llena mi caja. Con esto no espero que vuelvas algún día, ni siquiera puede llamarse a esto una esperanza. Aún así, me gustaría verte aparecer un día, sonreír al ver que te acuerdas de mis estúpidos motes. Colocar en el espacio vacío una foto nuestra, para estar segura de que todo fue real antes de que te vayas otra vez. O mejor, no tener que abrir de nuevo esa caja nunca, por saber que a mi lado está lo que siempre quise.

Nadie es perfecto.

Sé que sólo soy una pequeña parte de este mundo que a veces parece tan irreal, ya no busco respuestas, ni siquiera pregunto. Pero cometo tantos errores, que no soy capaz de corregirlos. No meto el dedo en la yaga, lo hundo hasta el fondo, no caigo en arenaz movedizas, buceo en ellas, no soy capaz de olvidar, mas bien ni lo intento... ¿De que me sirve tenerte relativamente cerca, si nada es como un dia yo escribí? El tiempo pasa rapido, otras veces muy lento y  otras se nos pone en contra. Siento no entender nada de lo que digo, lo único que entiendo es que quiero que tus brazos sean mi abrigo, que desde el primer dia que te ví supe que tenias que ser para mi, aunque no hago más que tropezar por cosas que dependen de ti... Y sí, ya sé que no soy la persona mas fuerte, ni la mas valiente o la mas decidida, puede que me equivoque muchas veces, demasiadas quizás. Puede que me de cuenta de lo que quiero cuando ya no lo tengo, que mi lista de caprichos sea larguísima, que mis paranoias aumenten dia si y dia también, que los malos momentos sean muchos, aunque los buenos los superen, puede que complique lo fácil, que facilite lo difícil, y también puede que tropiece mil veces con la misma piedra, pero ten por seguro que siempre me voy a levantar, SIEMPRE.

Esto es la vida real, date cuenta cuanto antes.

No entiendo este mundo, no entiendo a las personas, ni tampoco me entiendo a mi, ¿Por qué cuando tenemos un momento triste ponemos música triste? Parece como si quisieramos hacernos más daño aun, empaparnos de esos recuerdos, de aquel verano con aquella persona que fue "el amor de tu vida" despierta joder, él ya no está, el fue dos meses de diversión, ¿Acaso creías que te ibas a casar con él o algo? Esas cosas solo suceden en las peliculas de Disney, esto no es más que la vida real, eres joven, solo un 5% de las personas han encontrado el amor de su vida a tu edad, al otro 95% nos quedan aún cientos de besos con chicos en una discoteca, polvos de una noche, con ese chico que te pide tu número, y luego nunca te vuelve a llamar, nos quedan promesas, promesas de ese "principe" que nunca se cumpliran, nos queda mucho por aprender de la vida, y no solo en temas de amor, tampoco entiendo por que la gente, incluida yo, solo escribimos textos sobre historias de amor, con finales tregicos, que acaban con un "adiós", hay más cosas en la vida ¿Sabes? Hay cosas mucho más trágicas que un "te quiero" no correspondido, solo abre los ojos, levanta el culo de este rutinario sofá y sal a la calle, fijate bien, todo el mundo anda de mala hostia, crisis, eso es lo que llevan la mayoría en sus pensamientos, miles de personas pierden su curro a diario, y hoy en día casi todos tenemos problemas para llegar a fin de mes, casi todos, los que no la tienen son los corruptos, esos que te sacan el dinero hasta por la nariz, esos que son los principales causantes de que hoy en dia el mundo esté como esté, contaminación, que asco de contmainación, y ¿Sabes lo peor? Que toda la culpa de la contaminación, la tenemos nosotros, por que somos unos putos egoistas, que nos dan igual las generaciones futuras, y eso, da asco, asesinatos, secuestros, violaciones, podría sacarte mil temas que hagan más daño que un simple noviazgo de tres meses roto por una puta llamada de telefono.

domingo, 19 de junio de 2011

No quiero perder. No quiero perderme.

Veo las calles vacías. No veo gente. No veo coches ni autobuses. No oigo a los transeúntes y no veo su felicidad disparándose por todos los lados de la acera. Miro al suelo y veo cómo mis pisadas hacen mella en la calle. El suelo se derrite bajo mis pies. Es verano. Me da igual. No oigo. No veo. Quiero correr pero mis pies están quietos. quiero correr y gritar con una sola excusa. Liberarme. Quizás liberarme siendo feliz. Escucho tu voz en la voz de otras personas. Te huelo en el olor de otras personas y tu imagen se planta ante mí cada vez que estoy a punto de chocarme con alguien, por ir a todo menos a la ciudad. Oigo tu nombre y me giro, pero no estás. Permanezco atada a los recuerdos, esperando el milagro de que sucedan de nuevo. Todo sigue igual. Aquí dentro todo sigue igual.


Sentir cada respiración.

Te invito a subir al cielo y a que nunca dejar que bajes y esque no se que pudo ser si fue casualidad o destino si rosa o clavel, clave en papel aquello que sentimos.
Quisiera parar el tiempo y detenerlo entre tus manos, coincidir entre dos sueños, ver el mundo que pintamos y en calma mi alma dirá que hoy mi corazón son tiras que me envuelven de felicidad mientras tu suspiras.
Quiero decirte que te vi, me enamoré y que por ti lloré, arriesgue, perdí, caí, tú me ayudaste y yo me levanté. Solo unos ojos que brillan salen de un corazón sincero y te dedico este texto y un te quiero. Gracias a ti soy la persona que era. Ya siempre es primavera volví a ver amanecer y sonreí, joder ¿qué esperas? si la pasión de amarnos no tiene fin alguno. Presumo como el humo y con un beso tuyo me consumo.
Aveces pasa que sin darte cuenta un ángel te toca despierta, el destino acierta y tu corazón se desboca poesía, pasa a ser todo cuando alguien te mira sonreirás de todos modos, si cuando él pasa tu suspiras y esque aunque seamos tan distintos el amor nos hace iguales ¿cuáles de los sueños que hoy pinto nos ace más reales?
Tú eres el que me hace suspirar tantas veces tus besos apagan mi sed y en tu mirada me reflejo, muero sin aire como un pez, cuando siento que estas lejos siento un vacío que nada hace llenarlo.
Creo en ti, me importas tú y quiero que estes a mi lado. Esto es para ti por todo aquello que me has dado, hemos escrito el principio de nuestras vidas con solo pequeños detalles. Desde el primer día he guardado para ti un segundo eterno entre mis manos por si algún día quieres usarlo mintras nos besamos y es que he escrito estas líneas pensando en ti mirando al cielo y al final no supe que poner y acabé con un te quiero.



Tú sonrisa, mi perdición.

Todo el mundo que lo lea y tenga envidia de como nos queremos.
Él es una persona como otra, pero llega al corazón de una forma tan rápida.. con pasos de gigante podría llegar a decir. Se ha metido en mi vida y esa vida puedo confesar que no es mía, ya es completamente de él.
No quiero dejar de sentir esto, esa alegría que solo puede darme su sonrisa, esa sensación de bienestar que solo me dan sus palabras...Jamás quiero separarme de él, quiero que hagamos de cada momento uno único e inolvidable y que vivamos cada uno de ellos como si fuese el ultimo. Que no quiero que esto acabe, saber que esto no tiene fecha de caducidad...
Siempre que necesito cariño está ahí, para darme un abrazo aunque sea a 780 kilómetros. Cuando caigo está para cogerme en sus brazos. Cuando tenga miedo quiero que esté ahí para apretarme fuerte la mano, que esté ahí para escucharme cuando nadie más lo haga, que esté para secarme las lágrimas cuando éstas inunden mis ojos, que me ayude a volver cuando me salga del camino. Porque quiero que esté conmigo siempre, para los buenos y los malos momentos, para reír y llorar juntos, para los días nublados y los soleados, para todo y para siempre.
Y esque quiero que me haga callar con un beso, quiero que me mire y que a uno de los dos se le escape una pequeña carcajada y estropee el momento pero que a la vez lo haga más especial. Poder sentir su olor cerca, andar por la calle y que el aire me huela a él. 
Así que vale, tú ganas, he perdido, no puedo estar ya sin ti. Ya puedes venir, me encanta necesitarte, sólo quiero lenvantarme contigo cada mañana y susurrarte que me encantas.
No es la historia más bonita, ni la más perfecta, simplemente es nuestra y con eso basta.


Víctima de amor.

Sé que el amor es incondicional, pero también se que puede ser imprevisible, inesperado, incontrolable, insoportable y aunque resulte extraño es fácil de confundir con el odio. Noto mi corazón como si mi pecho apenas pudiera contenerlo, no sé, es como si no me perteneciera a mí porque te pertenece a ti, y si lo quisieras no desearía nada a cambio de él, ni regalos, ni bienes, ni demostraciones de devoción, nada más saber que tú también me amas, solo tu corazón a cambio del mío.

Aprende a mirar.

- ¿Tú qué piensas de las citas a ciegas?
+ No es algo sobre lo que piense.
- Ya ya, pero ¿ahora que te e hecho pensar?
+ Pues no sé, hacemos las citas a ciegas, el amor ciego, la justicia ciega, nos ponemos ciegos de comer, ciegos de beber, y con tanta ceguera.. ¿para qué queremos los ojos? y lo que yo pienso es que ya que los tenemos ¿no será más fácil aprender a mirar?



Algo así, como el amor.

Quiero que cuando me ponga borracha me lleves a casa en brazos, que me rompas las medias a mordiscos, que me hagas el amor contra la pared y te metas conmigo en la bañera, que te pierdas conmigo, que saques la espada y me defiendas de víboras y pirañas, que cosas mis días malos y los conviertas en buenos, que no te enfades si no me entiendes, ni te entiendo y te mareo, que me saques la lengua cuando me ponga tonta y me hagas enmudecer, que no dés por hecho que siempre voy a estar ahí pero que tampoco lo dudes, que me hagas sufrir porque sí pero que no me vendas amor eterno manoseado, que no puedas caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano, que no me compres con regalos pero que tengas mil detalles de papel, que no te guste verme llorar y me hagas reír hasta cuando no tengo ganas, que de vez en cuando decidas perseguirme en los bares y conocerme una y otra vez. Que me mires, y te mire, y que me tiemblen las piernas sin remedio...Que estés loco por mí, y no se te olvide decírmelo los días de resaca...Que si te pones animal, sea solo en la cama, y me mates a besos por la mañana, que no te acostumbres a mí y dejes de inventar nombres nuevos para despertarme, que si miras a otra, luego me guiñes un ojo, y te rías de mis celos de hojalata... y sobre todo, que no tengas que perderme para darte cuenta de que me has encontrado.

Tú misma.

No te dejes engañar por mí. No te engañen mis apariencias. Porque son sólo una máscara, tal vez mil máscaras, que me da miedo a quitarme, aunque ninguna de ellas me represente.
Aparento sentirme segura, que todo va de maravilla, tanto dentro como fuera; aparento ser la confianza personificada, poseer la calma como una segunda naturaleza, controlar la situación y no necesitar a nadie.
Pero no me creas, te lo ruego. Exteriormente puedo parecer tranquila; sin embargo, lo que ves es una máscara. Debajo, escondido, está mi verdadero yo en la confusión, en el miedo, en la soledad.
Pero lo escondo. No quiero que nadie lo sepa. Me invade el pánico ante el solo pensamiento de mostrarlo.
Por eso necesito constantemente crear una máscara que me oculte, una imagen pretenciosa que me proteja de la mirada perspicaz.
Pero precisamente esa mirada es mi salvación. Mi única salvación. Y yo lo sé.
Mas, cuando viene acompañada de la aceptación, del amor, entonces se convierto en lo único que puede liberarme de mí misma, del mecanismo de barreras que he levantado; lo único que puede asegurarme de algo de lo que logro es convencerme a mí misma: de que verdad tengo algún valor.
Pero esto no te lo digo. No tengo valor para ello. Temo que tu mirada no venga acompañada de la aceptación, del amor. Temo, quizá, que puedas cambiar de opinión sobre mí, que no me tomes en serio y que tu sonrisa acabe matándome.
Tengo miedo, en el fondo, de no valer nada, y de que tú te des cuenta y me rechaces.
Entonces sigo con mi juego de pretensiones desesperadas, con apariencia de seguridad por fuera y con una niña temblorosa por dentro. Exhibo mi desfile de máscaras y dejo que mi vida se vuelva una ficción. Te cuento todo lo que no cuenta nada y nada de lo que en verdad es importante, de lo que me atormenta por dentro.
Por eso, cuando descubras esta rutina, no te dejes engañar por mis palabras: escucha bien lo que no te digo, lo que quisiera decir, lo que necesito decir, pero no logro expresar.
No me gusta esconderme, te lo confieso. Me encantaría ser espontánea, honesta y sincera, pero tienes que ayudarme. Por favor, tiendeme tu mano, aunque aparezca ser lo último que deseo.
Tan sólo tú puedes sacar a la luz mi vitalidad: siempre que eres amable, atento y solícito, siempre que tratas de comprender, porque me quieres, mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí y el poder que tienes de hacer emerger la persona que soy. Basta con que lo quieras. Te lo ruego, escúchame.
Tan sólo tú puedes derribar las barreras tras las que me refugio, tan sólo tú puedes quitarme la máscara, tan sólo tú puedes liberarme de mi solitaria prisión.
¡No me ignores, por favor, no pases de largo! Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas, tanto más me rebelo contra tu presencia. Es algo irracional, pero
 es así: lucho contra lo que necesito. ¡Así es a menudo el ser humano!
Pero el amor es más fuerte que toda resistencia, y ésta es mi esperanza. Mi única esperanza.
Ayúdame a derribar estas barreras con tus manos fuertes, a la vez que delicadas, porque una niña es siempre algo muy frágil. ¿Quién soy yo?, te preguntas. Soy alguien a quien conoces muy bien. Soy cada persona que encuentras. Soy tú misma.




.

Vuelve. Siempre vuelve. Vuelve tu recuerdo constante. Vuelven esas tardes de invierno en las que paseábamos por la plaza. Vuelven en mi cabeza esas miradas de complicidad, esos abrazos fuertes que me dabas. Vuelve ese sentimiento que tanto quise sentir y que tanto esperé que desapareciera. Vuelven las palabras exactas que me dijiste, esas que me encantaron y me hicieron llorar de emoción, y ahora de tristeza y de impotencia. Vuelve ella; y te vas tú. Te vas de mi lado, me dejas. ¿Qué fui para ti? ¿Fui algo?. Sí, debí de ser sólo eso, ''algo''. Y aún así, vuelve.

Justo y necesario.

Tengo el pelo castaño y los ojos marrones, salta a la vista. Tengo la manía de dejar las cosas tiradas por ahí, soy un auténtico caos, tanto dentro como fuera de mi cabeza y mi corazón todo anda completamente desparramado, desperdigado, falto de orden. A veces se me va la pinza de una manera muy poco convencional, grito, salto... digamos que, cuando se trata de estar alegre y activa, puedo ser la más viva de todas, que pocos me ganan a despierta. También suelo hacer las cosas en el último momento, siempre invierto el dicho: "primero el placer y luego el deber", porque lo primero es la diversión, al fin y al cabo, solo viviré una vez. Tengo el vicio de escribir su nombre en el cristal de la ducha cuando el vapor se condensa sobre él y dibujar un corazón al rededor, parezco gilipollas... Siempre quise un amor como los de película pero, pensándolo mejor... ¿Para qué? ¡Solamente duran dos horas! Cuando se trata de querer, acostumbro a derrochar amor por todos mis poros durante todos los segundos del día. No intento que todos me cojan cariño, pero hago que me quiera la gente que quiero, y con eso me sobra. No pretendo tener mucho más de lo que realmente necesito, no me interesa la última colección de moda, ni un montón de cosas inservibles que no sabria ni donde colocar. Tengo suficiente con lo básico y esencial.


Siempre, siempre la puta distancia.

Distancia. Palabra definida como el espacio que existe entre dos puntos.
En realidad, a nadie le gusta hablar de la distancia. Muchos dicen que es el olvido. Otros que hace la fuerza y la unión. Otros simplemente, creen que ni siquiera les afectaría. Nadie sabe realmente que significa esa palabra hasta que no la tiene en su boca. Hasta que no pierdes a alguien por culpa de unos kilómetros.
Que al fin y al cabo, son lo que son, distancia. A nadie le gusta estar lejos de quien quiere y menos con miedo a perderlo. Porque aquí no nos vale el típico, “nunca sabes que lo tienes hasta que lo pierdes” vendría mejor un “sabes lo que tienes hasta que llega la distancia y lo pierdes”. Seguramente muchos sabréis de lo que hablo.
Esa sensación, que no se realmente como explicarla. Algo de impotencia y tristeza. Distancia.
Sientes que tu lugar no es en el que estás, que necesitas verle, abrazarle. Te gustaría salir de tu casa y marcar 9 números en tu móvil y decir, “nos vemos en 5 minutos en tu portal”. Pero ¿Por qué no? Siempre es lo mismo, distancia.
Verle cara a cara, no solo escuchar su voz por teléfono. ¿Cuánto darías por tenerle una tarde? No se que duele más que la distancia. No se que es peor, un querer y no poder o un poder y no querer. Nunca entenderé de que sirve la distancia. Pero siempre te queda la esperanza de que algún día, aunque no sepas cuando, dentro de poco, le tendrás cerca, muy cerca, entre tus brazos. Y ahora, os reiréis.
¿De qué? Sí, de la distancia.
Por eso, cuando la gente pregunta ¿Qué es la distancia? Y contestan: espacio que existe entre dos puntos, siempre sonrío.
Si realmente supieras lo que es la distancia, nunca contestarías eso.

Algunos dicen familia.

Suena el despertador, abro los ojos y sonrío. ¿Porqué? por que no estoy en mi casa, estoy en la de él. Me levanto con ganas de comerme el mundo pero pasados cinco minutos recaigo en la tristeza al pensar que tengo que volver a casa. Abre él la puerta de su habitación, se agacha ante mí y me dice, tranquila, dentro de poco estaremos juntos. Sonrío como puedo y le doy un beso en la frente. Me pongo la ropa de anoche. Ay que noche, pienso y a la vez suelto una carcajada. Entro al baño donde está él, peinándose. Me quedo en la puerta observándole, mirando todo lo que hace. Se da cuenta y me agarra de la cintura besándome. Le separo un poco de mí y le digo, vayámonos que me tienes que llevar a casa, él asiente y salimos del baño, de su casa. 
Llegamos a la mía, miro la fachada y sacudo la cabeza. Le miro diciéndole, ¿me llamarás?, afirma con la cabeza y me dispongo a subir a mi cárcel. Me paro frente a la puerta, esa letra D que está justo arriba me da hasta miedo. Meto la llave en la cerradura respirando hondo y la abro. No hay nadie, pienso. Pero no, hay gritos dentro de mi casa. Cierro los ojos lo más fuerte que puedo, rezando que esos gritos no sean para mí. Pero sí, si que son para mí. Grita mi madre una y otra vez mi nombre, que vaya inmediatamente. Hincho los mofletes conteniendo el aire y voy hacia la cocina, donde está ella, con mala cara, refunfuñando por lo bajo. De repente me empieza a chillar, a decirme que no valgo para nada, que solo valgo para irme con cualquiera, para follar. Se me caen las lágrimas y ella me da un bofetón. Me repite una y otra vez que me valla de su casa, que no me quiere, que no soy nadie. Suspiro y me voy a mi habitación tirándome en la cama, llorando como una niña pequeña. Me pregunto una y otra vez cómo puedo estar así, cómo estoy en esa situación. Grito en mis adentros ¡VETE! no aguantes más, pero no, no sé porqué pero no puedo irme.
Me seco las lágrimas y acto seguido me llama él. Sonrío al pensar que alguien me quiere, alguien que me ayuda a salir aunque sea un poco de esto. Cojo el teléfono y paso hablando con él horas.
Me ruge el estómago, tengo hambre, pero sé que nadie se a acordado de mí, de mi cena. Busco un paquete de pipas que tenía de ayer por la tarde, esa tarde tan maravillosa. 
Hora de dormir, pero viene mi madre. Suspiro y veo que entra. Me grita de nuevo pero no aguanto, la reclamo el porqué me trata así, porqué, porqué, ¡PORQUÉ!. Me vuelve a levantar la mano pero esta vez no la dejo, la agarro el brazo y digo, se acabó. Me voy de casa, a la calle. Llueve, pero me da igual, ando hasta la casa de él. Llamo y me abre deprisa, me espera en la puerta y me abraza. No le importa que le moje, me abraza fuerte. 
Después de mucho tiempo me siento bien, me siento como con una familia aunque solo sean dos personas.

Eres un tonto, pero eres mi tonto.

Él, definido como pronombre personal de tercera persona de singular. 
Para mi él es algo más que un simple pronombre, él es el la única razón por la que sigo viva, por la que respiro.
Otro día más sin verte. No sé como lo soporto. Sueño cada día con besarte, con acariciarte. Tampoco entiendo el porqué me encanta necesitarte. 
Puede que cuando vengas no me reconozcas, puede que sea una extraña para ti, pero soy yo, sí, esa niña que para respirar necesita tu aliento.
Y es que te quiero de una forma tan especial.. Podría decir que nunca he querido así a nadie.

Tu solo escucha que yo te escuché.

Distancia. ¿Sabéis lo que es verdad? pues yo ya estoy harta de ella. Harta de que unos cuantos kilómetros me separen de la persona que más quiero.
Quiero rozarte, besarte, mirar hacia un lado y ver que estás ahí, ni a un segundo para poder tocarte.
Miedo, sí, le tengo. Tengo miedo de que todo esto acabe, todo termine por ella, por la distancia. Pensar que te acabarás hartando tu también, de echar todo a perder por no poder estar juntos.
Espero que en unos meses, en julio, acabe todo esto, toda esa distancia no esté. 
Igual hay gente que todavía no ha entendido, que me encantas pequeño, que sin ti yo ya no soy, que todo lo demás me sobra si estás tú con tus palabras. 
Problemas, problemas, problemas y más problemas. ¿No pasarán de largo? que va. 
Hay veces que solo necesitas las palabras de una persona para ver un pequeño rayo de luz entre todos esos problemas, pero si esa persona se va, ¿que te queda? nada, absolutamente nada.
Sé que estoy haciendo una montaña de un grano de arena, sé que porque pueda besar a otra y a mi no, no se va a acabar el mundo. Pero yo quiero que me bese A MI, no a otra, no a esa chica que va a su casa todos los días, quiero ser egoísta y que sea para mí.
Ya no puedo hacer nada, solo rendirme.
Sé que cuando me hable seguiré sacándole esa sonrisa que tanto me gusta, sé que seguiré muriéndome por él, por acariciarle, pero ya no puedo hacer nada.
Palabras que se las lleva el viento.
Te quiero.

Lo confieso...

Fui yo quien te dejo completamente solo. Fui yo quien trajo la lluvia. Me he reido de ti y contigo. Te he echo caminar hasta del fin del mundo. Te he echo ver, sentir, descubrir, hasta caer rendido. Fui yo quien hizo que te perdieras, cuando necesitabas encontrarte. Y si. Fui yo la que al final te hizo llorar. Y ahora que lo sabes. ¿Me guardas el secreto?

.

# Dicen que las cosas más importantes que nos suceden en la vida son las que menos esperamos que nos pasen. Y también dicen que cuando conoces a esa persona, lo sabes. Y no sé por qué razón exactamente, pero dicen que lo sientes y el tiempo no se detiene pero deja de tener prisa. Y no importa el pasado, ni que vida tuviéramos o dónde tuviéramos pensado ir, porque todo, completamente todo, nos ha traído a uno al lado del otro. Y eres tú, no otro, sino tú. Lo que vale es lo que vale, y lo demás solo pasó para hacer más duradera la espera, porque siempre supe que existías. Dicen que cuando conoces a esa persona lo sabes, y ahora se por qué. Porque se siente.

No, no estás sola.

Verás, quiero enseñarte ha ser feliz. Primero suéltate el pelo, vístete como quieras, aunque todo el mundo te este mirando, y canta, alto, muy alto. Que todo el mundo te oiga. Antes de todo quiero que sepas que no estas perdida, que estoy contigo. Haz que tus mejores amigos se rían, y ríete con ellos. Pasea de la mano con tu mejor amiga y cuéntala que hoy es un buen día. Un buen día para empezar de nuevo. Si. Algunos dicen que no lo hagas, pero limítate a no escucharlos. No pares. No dejes de disfrutar. Que no se te ocurra pensar que estas haciendo el ridículo. Luego corre, baila… pues por una vez eres el centro de atención. Hazlo, repítelo todas las veces que te venga en gana. Porque te aseguro que funciona, lo se. Porque es bueno pensar al menos un día en ti misma. Ahora, por ultimo, te voy a pedir que te sientes, que recobres tu calma y te guardes tu adrenalina. No me des las gracias, no hace falta. Quiero que ahora pienses que no estas sola. Que, a lo mejor alguien, en la otra punta del mundo, esta haciendo lo mismo que tu. Estas en este mundo para disfrutar, y nadie tiene el suficiente derecho para decirte lo contrario.

Qué tu sonrisa cambie el mundo.

Buenos días princesa. Levántate de un salto de la cama y sonríe. Hoy el cielo está despejado y tus dudas también. Aún recuerdas partes del rompecabezas de anoche y lees algunas notas que escribió tu otro yo para salvarte del naufragio. Está todo revuelto, desordenado, pero al fin y al cabo, está todo como debe estar. Invéntate mil argumentos para salir de cada lío y da gracias a quien te sacó de cada apuro. Hoy es día de aprender a volver a cometer el mismo error cientos de veces. A superar tus miedos y poco a poco, sabes que lo conseguirás… venga, princesa, ¿vas a negarme que no te reíste? Tomar chocolate a altas horas de la madrugada siempre se te dio de lujo, y romper corazones también aunque, no voy a negarlo, hoy eres tú quien lo tiene destrozado. Pero, ¿sabes qué? Vas a sonreír, vas a hacerlo, sean las cuatro, las once o incluso las seis de la mañana. El viento se llevará tus problemas y el arrepentimiento es algo que verdaderamente desconoces. Canta, ríe, baila, sonríe y nunca pierdas nada que no sea la vergüenza. Y recuerda que cuando digo 'Buenos días princesa' es porque hoy vas a demostrar que, sin príncipe, puedes hacer de éste el mejor día de tu vida... solo tienes que empezar por levantarte de la cama y sonreír.

♥.

Escúchame, yo no te puedo prometer un “para siempre”, ni que siempre seremos felices, ni que siempre lloraremos, lo que te puedo prometer es que cuando llores te regalare sonrisas, que cuando sufras y te tambales te agarrare al vuelo, que cuando chilles por que no puedes mas estaré hay. Te echo inmenso daño, te falle también, ambos los sabemos pero no hay palabras en este mundo comprables a lo que puedo sentir hoy por ti.Tampoco tengo grandes regalos que ofrecerte, sino algunos pedazos de mi corazón roto para que hagan compañía a los del tuyo.

Yes.

Desde pequeña me han enseñado muchas cosas. Que hay que llamar antes de entrar, utilizar hasta la saciedad el “por favor” y el “gracias”, ser puntual, saludar siempre al entrar en un sitio. Ser ordenada, cuidar lo de los demás incluso mejor que lo mío y saber estar. Educación de la que se han encargado mis padres, mis abuelos, mi familia. Dudo que alguna vez no les haya decepcionado, pero he sabido compensarles. De mis amigos he aprendido otras tantas cosas: que es mejor pedir perdón que pedir permiso, que una colleja a tiempo elimina tonterías, que una risa tras una mirada puede decir todo, que no hay que ser experta en adelantar acontecimientos, pero que es mejor prevenir que curar. Que un enfado se cura con un rato rodeado de amigos, que un viernes cualquiera puede convertirse en el desfase del siglo y que un desayuno especial es una reunión con amigos, precisamente. Que soy fácilmente convencible para salir aun estando en pijama, que las sesiones de fotos pueden convertirse en lo más divertido del día y que el disimulo no es algo compatible con ellas. Muchas veces quiero volver a esos momentos. Tengo que decir que la vida, en general, me ha enseñado que de los errores se aprende. Que caer está permitido, pero levantarse es obligatorio. Que sólo fracasa quien no lo intenta. Que amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano, que si te rindes ya estás vencido y que siempre decepciona quien menos te lo esperas. Que las malas rachas siempre pasan, que tu vida no es gris, es del color del que tú la quieras pintar. Que hay días en los que te crees una desgraciada y momentos en los que consideras que no puedes estar mejor. También he aprendido que hay que dejar irse a las personas para extrañarlas y que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Que un beso no significa nada sin no hay interés, y que de nada sirve el interés si no hay beso. Que ser precavido no es ser cobarde y que la llamada a la tranquilidad en un momento de histerismo puede dar lugar más que a la calma al desasosiego. Que los sueños, sueños son, y que me encantaría poder guardarlos para poder verlos en DVD. Que para superar los miedos hay que enfrentarlos y que un “yo nunca” puede dar lugar a un “eso me pasa por abrir la boca”. Que la humildad es la clave del éxito y la amabilidad quien lo mantiene vivo. Que el silencio puede hacerse lo más incómodo del mundo provocando una inquietante sensación de misterio, o ser el momento cumbre de la conversación al no haber nada que decir. Que siempre suena la canción en el momento más oportuno y que las casualidades no existen. Que todo está conectado, que nada es producto del azar y que hay que empezar a superarse desde ya, que el destino es cruel.

No...

- ¿Te puedo pedir una cosa?
+ Sí, dime...
- No te acostumbres a mí.
+ ¿Cómo?
- Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a cómo te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mi cara cuando "me enfado", ni a reírte de las cosas que digo. No te acostumbres... enserio.
+ ¿Y eso a qué viene?
- A nada... Simplemente algún día me iré, nuestros caminos se separarán y echarás de menos esas cosas a las que un día te acostumbraste... Y nuestros castillos de arena caerán, dejarán de existir como si nunca hubieran estado ahí, se convertirán en montones de pequeños granos amontonados en una maleta sino fondo, sin sentido, sin mayor existencia que el recuerdo.


Memorias...

No logro borrar de mí todas esas vivencias, los recuerdos de la existencia que algún día tuve: los sabores inesperados y las locuras cometidas; las formas, las divinas formas de cada cuerpo de mujer que compartió mi cama; las verdades universales dichas a escondidas; la mariposa que con un simple aleteo produce un huracán al otro lado del mundo... y todos los placeres que en vida consumieron una a una las pocas horas que me fueron concedidas.
Y entre las rutinas de aquellos que se dicen humanos, vuelven a mí, en ocasiones, imágenes que me intrigan, ráfagas de sentimientos vividos que me invitan a liberar mi mente, que transportan olores que conozco.
Es curioso, recuerdo cada detalle de mi vida pasada y sin embargo aquí y ahora, de ella, la mujer que copó mis sueños más profundos, conservo tan solo pequeños fragmentos, como partes inacabadas de una historia que quizá todavía no haya terminado. La imagino en verano, con su vestido de flores y de nuevo aparecen esos ojos, esos enormes ojos enfermizos que invaden mis noches, quizá suyos, quizá incluso míos, a penas ya los recuerdo. Y continúan, por más que sin quererlo la olvido, esa sensación de escalofrío al imaginarnos de nuevo y los aleteos de miles de mariposas en mi estómago. Tal vez, estas también, de las que causan huracanes.


sábado, 18 de junio de 2011

Expectativas.

¿Sufrir fuerte vértigo y querer ser trapecista? ¿Padecer de claustrofobia aguda y aspirar a ser capitán de submarinos? ¿Caerse redondo al ver una gota de sangre y pretender ser médico cirujano? Hay aspiraciones que resultan muy difíciles o casi imposibles de alcanzar por que no dependen solo de nuestra voluntad sino también de nuestra propia realidad personal.
El proyecto de vida de una persona, para que no se convierta en un camino casi imposible de realizar, tiene que partir de la realidad propia de cada uno. Esto no significa renunciar a la superación de nuestros límites; se trata sencillamente de que nuestras expectativas vocacionales se enmarquen dentro de las fronteras de nuestras posibilidades. Llegar a ser lo que podemos ser desde lo que somos, no es solo un enrevesado trabalenguas, sino una sabia enseñanza para una vida feliz.