¿Sufrir fuerte vértigo y querer ser trapecista? ¿Padecer de claustrofobia aguda y aspirar a ser capitán de submarinos? ¿Caerse redondo al ver una gota de sangre y pretender ser médico cirujano? Hay aspiraciones que resultan muy difíciles o casi imposibles de alcanzar por que no dependen solo de nuestra voluntad sino también de nuestra propia realidad personal.
El proyecto de vida de una persona, para que no se convierta en un camino casi imposible de realizar, tiene que partir de la realidad propia de cada uno. Esto no significa renunciar a la superación de nuestros límites; se trata sencillamente de que nuestras expectativas vocacionales se enmarquen dentro de las fronteras de nuestras posibilidades. Llegar a ser lo que podemos ser desde lo que somos, no es solo un enrevesado trabalenguas, sino una sabia enseñanza para una vida feliz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario